Perder el miedo al miedo.

El día que decidió perder el miedo al miedo y dejar de vagar por las esquinas, fue en una noche luminosa del mes de abril, paseaba por un pueblo desconocido para el ni siquiera sabía cómo había llegado a aquel lugar su último recuerdo fue en la barra de un bar del extrarradio de la ciudad, no conocía el lugar, ni al dueño del bar simplemente llegó en posesión de una amnesia temporal, disociación espacio/temporal, quizá causado por los hábitos de moda de la sociedad de consumo, el que no va al casino toma vino, el que toma café deja de beber, el ludópata que se deja el sueldo debido a la atracción de su cerebro por la llamada melodiosa del tragaperras y la voz suave de mujer ” has estado muy cerca ” ,“prueba suerte” , el 42356 el gordo para hoy, el premio (grita el cuponero de la esquina), el famoso de turno que no tiene bastante con lo logrado en sus programas de televisión y anuncia alegremente ( para desesperación de familiares de ludópatas ) “ Yo bingo ” , tu no ¿”bingueas”? – yo no, buen señor, después cuando caigas enfermo no te quejes, pues, la avaricia rompe el saco, las venas y el corazón …y, así vagando, cansino abandonó el lugar camino de un destino indefinido subió a un autobús, no sabía donde iba, no le importaba se apeó en el el cuarto pueblo, la cuarta parada sin conocer el destino,deambuló por sus calles en busca de nada en busca de algo, de todo, que más daba,al doblar una esquina una gran plaza se abrió ante sus ojos, en la fachada un cartel que decía: << Plaza de España >> Le dio alegría a pesar de su amnesia de encontrarse en su. querido país , está España nuestra, la de la Puerta de Alcalá ( mírala viendo pasar el tiempo…), la Giralda de Sevilla (mantilla, Torre del Oro…), la alambra, embrujada al pie, el Sacromonte barrio gitano, arte cante y alegria cada día, cante hondo que llega al alma, drama melodioso en sus cuevas perforadas de la montaña, extranjeros anonadados, extasiados crédulos visitadores de la cultura española con comparsas de medianoche y luna llena que alumbra la Alambra hasta el alba, España, está España nuestra.No anda perdido, solo aturdido de ver la inmensa cruz en el centro de la plaza, su altura impresiona, alrededor, ambiente festivo inaudito, el cura vestido de torero, el alcalde de guardia civil, y éste último de médico, la estanquera de farmacéutica… pensó, se han vuelto locos, se sentó en un banco de la esquina mientras se comía una mandarina, entre gajo y gajo unos bailaban otros saltaban – preguntó a un viandante, oiga, ¿ cuando llegan los loqueros? – los loqueros para qué, me contestó amablemente el señor- , pensó este también está ido,mejor me voy – ¿es que en este pueblo estáis todos zumbados o que ? preguntó , no señor, le contestó el viandante, es que estamos en Carnaval jajajaja – y, ¿cómo se llama este pueblo ? – es “Socorro” , yo me llamo Jacinto el del vino tinto- dijo riendo el lugareño, pero me gusta que me llame “JaVi” ( Jacinto Vino) ¿ usted cómo se llama ?, ¿ de donde viene? -Yo me llamo Paco pero me gusta que me llamen “PáComé”, es broma, me llamo Avelino, sin pan y sin vino…

! Llámeme¡ ¡llámeme ! , pasó la tarde entre rumba y serenata ni se acordaba que era Carnaval, gracias señor, pero ¿el santo para cuándo? …

Quedó dormido en el banco de la esquina de la plaza de España, cuando despertó nada había, ni plaza ni carnaval, ni viandante, se encontraba en el mismo banco en medio del campo, en medio de un trigal, algún simpático con la ayuda de otros trasladó el banco al trigal.

A lo lejos veo el campanario De la Iglesia del pueblo, camino sin parar a través del trigal, es tiempo de siega, mozas lozanas y rudos mozos comienzan a faenar, las primeras forman los haces de racimos del trigal que los mozos va dejando al segar mientras cantan sin parar 🎶🎶 es rubia como los trigos 🎶 a la salida del sol, tiene los ojos azules🎶 como el Romero la flor💐 …, ellas a su vez repicaban 🎻🎼 camino de Sevilla Paco Paco Paco 🎼van siete niños, van siete niño y uno de los siete Paco Paco Paco es mi novio…🎻🎶… ” “PáComé” continuó su marcha, al doblar la primera esquina de Socorro, una botella vacía en un portal llamó su atención, en el fondo de la misma una misiva sin letras, sin papel , sin tinta ni letra alguna, contenía una vida contada rauda, veloz, aligerada de dolor por el alivio permanente del alcohol, droga legal ruina de hogares sin disfrutar, adolescentes perdidos hundidos en lodo pestilente de ilusiones perdidas, vidas sin destino definido, sueños perdidos impuestos ganados inundando de desgracias corazones, partiendo vidas, drogas, legales drogas ( las dos drogas legales: alcohol y tabaco causan más muertes que todas la drogas ilegales juntas ) generadoras de riqueza de unos pocos, ruina de muchos…ya en la plaza de nuevo Avelino escucha el aullido de un perro, es profundo, aúllo premonitorio , mal augurio, al momento el sonido de una sirena dobla raudo la esquina, a lo lejos una voz bronca rota de dolor anuncia ¡ se ha muerto Pepe el herrero ! pobre Pepe gritaba la vecina del cuarto, con lo buen hombre que era ¡¡ Antonio, Antonio !! – gritaba la del segundo, corre el herrero ha muerto… en un pórtico que rezaba “ Herrería Pepe, toda clase de herraduras, se reparan peroles y sartenes , paraguas y escobas ” se acumulaban los lugareños en busca de noticias ¿ que le pasó ? – preguntaba Jacinto- Yo se lo decía, Pepe, últimamente bebes mucho, decía Antonio- desde que falleció su mujer ” La Paca” arrollada por una bestia desbocada no vivía, era un alma perdida vagaba por los portales botella en mano, la llamaba ¡ Paca ¿ donde estás ? sal que no te encuentro, había perdido la cabeza y su adición a la bebida lo empeoró, una lástima gritaba Arturo el dueño de la farmacia ¿ quien va a herrar ahora los caballos, asnos y burros del lugar? ¿ habrá que avisar a su hijo que se fue a las Américas hace tres años y desde entonces no veía a su padre, se fue en busca de mejor fortuna, en busca de una vida mejor que aquí en Socorro no encontraba, no le gustaba ser herrero, se marchó al mes de morir la Paca, su madre – con lo joven que era, si no contaba apenas con 50 años, pobrecita, que desgracia de familia decía Amelia, la frutera – ¡ Antonio ve al alcalde y dile que se ponga en contacto con las Américas para que dé aviso a Jorge, el hijo del herrero de que su padre se ha muerto ! le gritaba Gregoria a su marido, voy raudo contestaba este.

Se alejó veloz del lugar, en la primera parada del autobús subió con destino a la ciudad